Clase 3 - Isabel Ochoa

 Clase 3 (30/08)


Durante la tercera clase tuvimos que debatir respecto a la posición del sujeto cuando recibe frases típicas del idiolecto de la comunidad FADU. Fue un tema extraño de analizar, porque nunca me detuve a pensarlo. Con mis compañeros anotamos las siguientes frases (en un inicio):

  • Dafont es el paco de las tipografías.

  • Faltan niveles de lectura.

  • Apropiate de la imagen.

  • se me explota la compu

  • ¡Te faltan márgenes!

  • Uno ve lo que conoce.

  • ¿Cual es tu partido conceptual?

  • Paredes que gritan expresión


La primera frase fue dicha por Carlos Carpintero en Diseño Gráfico 2, Cátedra Meygide. Hacía referencia a que DaFont es una página de tipografías muy variadas, pero que la gran mayoría están muy mal hechas a nivel diseño compositivo. Normalmente, una página de tipografías te especifica para qué estilo esta pensado (si es web, editorial, gigantografía, etc). Pero en el caso de dafont es un “no sabe no responde”.

La frase la traje a colación porque me quedó muy marcada por la manera en la que lo dijo mi profesor. Creo que van a pasar 10 años luego de que me gradué, y me voy a acordar de él diciendo eso.

Actualmente, muchos alumnos de segundo año miran tipografías en dafont.



Pero luego de que pasó una profesora a ver en que estaba nuestro debate, cambiamos algunas por otras que recordamos en nuestros caminos personales.


  • ¡Tus postales están horribles!

  • Me saqué un 2.

  • Le falta pregnancia.

Estuvimos debatiendo mucho la posición de cada uno como diseñador respecto a las críticas constructivas. En un inicio, llegamos a una primera instancia: No es lo mismo que te haga una crítica un profesor que un compañero de clase o un conocido. A veces la crítica del profesor puede tomarse más a pecho, con desprecio, si el sujeto (tanto el emisor como el destinatario) está en un estado emocional decadente a causa de situaciones externas que le hayan afectado en su ánimo. Dependiendo del tono, modo de hablar, y postura, podemos tomarnos su corrección para mal como para bien. 


Daré un ejemplo de mi experiencia personal: una de las frases que yo propuse surgió en un contexto de pandemia, en mi primer año de Diseño Gráfico 1. La jefa de la comisión explotó a los gritos con un grupo mientras los estaba corrigiendo y les gritó “¡Sus postales están horribles! ¡Hace tres clases estoy diciendo que cambien el sistema gráfico!”. El grito, la ira en su voz, y el modo en que dijo las cosas nos dejó mucho que desear a los alumnos. A las compañeras que les tocó esa corrección terminaron llorando del otro lado de la pantalla.
A su vez, unos años más tarde, volví a ver una posición similar, pero fue llevado de otra manera totalmente distinta. En diseño 2, en una corrección de inicio de cuatrimestre otra profesora le dijo a una alumno “Mira, no te voy a mentir, tus postales están horribles. Pero se puede rescatar (...)” . La diferencia fue enorme. Un tono amoroso y tranquilo, con palabras calmadas y una expresión neutral. Aquí la profesora fue mucho más elocuente. Y su corrección fue bien tomada por el alumno que la recibió. Es muy importante entender que siempre hay una relación de poder en el ámbito educativo en el que estamos. Siempre el que habla es el que lleva la vara, pero el estado mental y/o emocional de la persona es muy importante para encarar el proyecto en el que se trabaja.

En su mayoría, tuvimos frases más específicas que atacan directamente a problemáticas en el área de diseño. Elementos como los niveles de lectura, los márgenes y otros son fáciles de entender. Pero otras como la del partido conceptual, la pregnancia y “dale una vuelta de rosca” son mucho más indirectas. Te dejan en jaque respecto a tu diseño y te provocan repensar todo lo que te estás planteando. Surge una búsqueda sucumbida por una niebla mental donde hay que volver a encontrar un hilo conductor, un nuevo sentido para la identidad de lo que estemos trabajando. Y este estado de incertidumbre que te provocan algunas correcciones, puede hacerte caer en la desesperación y la negación. Puede hacerte rabiar y enojarte porque aún no tiene sentido lo que estás haciendo, desmotivando al alumno a seguir buscando. En casos contrarios, puede motivar para continuar la búsqueda y darle una mejor justificación o “vuelta de rosca” que le falte al trabajo.


¿Por qué se dan este tipo de reacciones ante las correcciones de un profesor? ¿Es posible que directamente no nos atraviese de una manera negativa? 

En algún punto de la carrera, me dijeron que diseñar es como tener un hijo. Vos trabajas tanto para crear un diseño, que te duele cuando te lo critican o te lo rompen a la mitad. Cuando lo menosprecian y pasa a ser un trabajo mediocre. Nos ponemos tristes cuando pasa inadvertido por el profesor, y nos enfurecemos cuando nos dicen que está todo mal, y hay que crear otra cosa. Cualquier elemento de diseño que nosotros hagamos, irremediablemente es nuestra creación, nuestro hijo, nuestra herencia.  Y que nos digan frases como “te falta más pregnancia”, duele.


Con el paso del tiempo durante la carrera aprendes a hacer una barrera entre la crítica constructiva y tu obra. Y entendés que no es “contra vos” lo que te dicen. Pero, yo creo que aprender a soportar esto es difícil. Me siguen dando miedo cuando me corrigen. Me pongo muy nerviosa. A veces prefiero que no miren mi trabajo antes de que me empiecen a cuestionar lo que estoy haciendo.

¿Por qué me da miedo una crítica constructiva? 


En mi caso es porque, en algunos casos, no es constructiva.


En la puesta en común encontramos esto de lo que estábamos hablando, y otros detalles más. Salió el tema de negociación y evaluación. En diseño uno puede negociar con los profesores para defender su trabajo. Pero también negocia con uno mismo a la hora de continuar un proyecto. Hay situaciones donde una parte de tu sistema gráfico no funciona, y uno tiene que evaluar y negociar consigo mismo que es lo que se puede rescatar (por más que duela sacrificarlo) para continuar con el diseño. Uno evalúa los elementos que tiene y decida cuál se queda y cual se va. 

Por último, nosotros destacamos un elemento fundamental que no vimos en la puesta en común que hicimos entre nosotros: la necesidad casi obligatoria de hacerse amigos en la facultad. “Sin mi grupo de amigos no hubiera sobrevivido” me dijo Carmela. Y le di toda la razón. Sin un buen grupo de amistades que den algún tipo de apoyo y acompañamiento durante el ciclo lectivo, la carrera se transforma en una colina muy empinada y difícil de escalar.




  • Positivo: Buena redacción, coherencia y ejemplos.
  • Ampliar: La reflexión que sea mas profunda, hacerte preguntas con los temas
  • Conclusión: Dale una vuelta mas y estamos.
N

Marisol Chen


Comentarios