Clase 04
La clase número cuatro empezó con una teórica que remitía a la que habíamos tenido el primer día, trayendo conceptos tratados en esa ocasión y expandiéndolos. Quizás la idea principal de esta lección, que nos serviría para el desarrollo del día, puede resumirse en tres palabras: pensar - decir - hacer.
Con esa tríada de conceptos en mente, volvimos al taller donde, una vez acomodados en nuestros habituales grupos de trabajo, se nos pidió que pusiéramos en común el conjunto de imágenes de referentes que habíamos llevado para trabajar. Personalmente mi proceso de selección de dichas imágenes habían resultado de diferentes guías que había usado en algún punto de mi proceso de diseño, para diferentes trabajos prácticos, o que simplemente me parecían interesantes como modelos a seguir, o resultados a los que me gustaría llegar mediante el estudio de su técnica. Estos referentes fueron Müller-Brockmann, por mi interés en el diseño tipográfico y el uso magistral que este diseñador suizo realiza de la grilla; Stefan Sagmeister y Vivien Meier en el ámbito de la fotografía, ambos con acercamientos completamente diferentes pero igualmente expresivos; David Carson y Hannah Höch respecto de la técnica de collage, ambos de distintas épocas y con diferentes aproximaciones a la transmisión del mensaje; Saul Bass, consagradísimo diseñador de afiches y creador de un estilo extremadamente personal y fácilmente reconocible; también en el ámbito del afichismo, un ejemplo de diseño polaco de póster de películas, por su mirada innovadora de diseño/arte distinta a la de los diseñadores occidentales; y finalmente el Estudio Pentagram, extremadamente reconocido por su labor de diseño, pero mi elección fue especialmente una creado por la diseñadora Paula Scher, para una producción de teatro, donde lo que prima es la composición tipográfica.
Así, una vez puestos en común nuestros referentes, y habiendo justificado brevemente nuestras elecciones, pasamos al segundo paso, que consistía en empezar a categorizarlos, según el criterio que eligiéramos. Decidimos entonces que sería más fácil empezar desde “lo más grande” a lo “más chico”, por lo que primero organizamos cinco grandes conjuntos: trabajos tipográficos, afiches, trabajos de ilustración, de collage y de fotografía. Una vez que estaban separados en grupos, sin un orden específico, nos tomamos el trabajo de subcategorizar y jerarquizar por sensaciones que nos producían las obras, lo cual era algo completamente subjetivo e implicó un momento de debate, no porque nadie quisiera invalidar la opinión del otro, sino porque queríamos tomar en cuenta todas las posturas para poder ubicar cada imagen en el lugar correcto que todos consideráramos. Estos lugares estaban dados a su vez por las demás imágenes, ya que lo que terminó surgiendo fue una especie de red conceptual donde cada referente estaba relacionado con el que tuviera al lado, por similitud por aproximación, ya que o compartían una misma técnica o recurso gráfico, o nos producían sensaciones similares. Así se fueron conectando con flechas, por cercanía, y también les fuimos sumando palabras, y estas fueron: velocidad o peligro, orden, impacto, terror, incertidumbre, rebeldía, hambre, digital, analógico, sátira, fanzine, expresión, recuerdos, verano, calor, publicidad, crudeza, nostalgia.
Finalmente, se nos pidió que expusiéramos nuestro trabajo en una de las paredes para que todo el taller pudiera hacer un recorrido y ver el resultado de la labor de los demás grupos. Lo que me resultó personalmente más interesante fue la diferencia en los productos finales, siendo que todos habíamos partido de la misma consigna, lo cual no es poco habitual, pero lo que lo hacía llamativo era cómo a simple golpe de vista se podían apreciar las diferentes influencias que cada grupo tenía según la carrera que estuvieran cursando. Por ejemplo, algunos grupos evidenciaban mayoría de estudiantes de Diseño de Imagen y Sonido, porque sus referentes estaban plagados de directores de cine, escenas de películas, fotografía, etc. Como nuestro grupo se compone de todos estudiantes de Diseño Gráfico, nos fue muy natural y hasta sencillo reconocer los referentes que habían aportado nuestros compañeros, porque ya los habíamos visto en algún momento, o habíamos escuchado de ellos, o porque los habíamos elegido para trabajar en alguna situación. Y si bien yo podía reconocer las películas elegidas por estos otros grupos, nunca hubiera sido ese mi primer pensamiento y primera elección para tomar y llevar como referente, aunque el arte en general, el cine, la música, etc., también nos influencian y nos guían a la hora de tomar inspiración para realizar un trabajo.
El grupo 12 armando su mapa de referentes

Puedo observar cierto nivel de precisión descriptivo y cronológico de toda la clase, lo cual es valorable, pero es escaso el nivel / dimensión reflexiva / crítica. Sería interesante escuchar una dimensión más personal sobre lo vivenciado y ver la posibilidad de plantear dudas, algo antes no visto, algo nuevo. [N]
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