Clase 06

 La clase número seis empezó planteando la idea de “los modelos”. En el pizarrón había dibujado un gráfico circular con 8 puntos marcados, y cada uno correspondía a un tipo de pensamiento diferente: corporal, manual, técnico, abstracto, espacial, rítmico musical, místico y concreto. El primero se lo considera el más primitivo, y, al igual que el segundo, muchas veces son automáticos: por ejemplo, mi mano ya sabe escribir, mi cuerpo sabe cómo digerir la comida sin que yo tenga que pensarlo de forma consciente para conseguir realizar la acción. El tercer tipo hace referencia, por ejemplo, a la combinación de la mano con un objeto, como puede ser una herramienta. El cuarto tipo es el tipo de pensar del científico; es sumamente objetivo, y tiene noción de verdad. El quinto permite, por ejemplo, dibujar un cubo en una superficie plana y aún así entender el espacio con claridad, poder determinar las distintas caras sin que exista realmente una tridimensionalidad. El séptimo hace referencia a las supersticiones, cábalas, el mundo de las creencias. Y al lado de este se encuentra el octavo y último, el pensamiento concreto, que es el más subjetivo, artístico y único.


Lo que este modelo gráfico nos indica, entre otras cosas, es que a lo largo de las distintas etapas del proyecto van a ir apareciendo diferentes modos de pensar, según la situación. El pensamiento abstracto y el concreto están íntimamente relacionados, especialmente en el área del diseño, ya que es la combinación entre lo objetivo (es decir, lo técnico, lo que “es así”) y lo subjetivo (lo creativo, lo innovador). Este modelo, entonces, es una abstracción. Reduce una idea para poder analizarla y comprenderla, y hay una estrategia pensada sobre cómo y dónde ubicar cada elemento, porque no es casualidad que, por ejemplo, los pensamientos místico y concreto estén ubicados uno al lado del otro, indicando cercanía y similitud.


Una vez terminada esta introducción, se nos planteó la siguiente actividad: de forma grupal teníamos que construir nuestro propio modelo gráfico y volcar en él todas los momentos de cambio que se nos ocurrieran de los proyectos que hubiéramos realizado alguna vez. Estos momentos de cambio iban a señalar algún tipo de pensamiento, un momento de quiebre, que modifique el rumbo del trabajo y teníamos que identificar cuál era esa clase de pensamiento. Así fue cada uno aportando sus experiencias, sus ideas y opiniones sobre la ubicación de cada uno de los términos, y resultó evidente que todos abordamos nuestros proyectos de forma diferente, tanto de forma mental como de forma práctica.


Después de una breve corrección, se nos sugirió que, ya que teníamos tanto contenido propio volcado en el modelo (cuya base era igual al que estaba dibujado en el pizarrón), lo tomáramos y lo hiciéramos completamente nuestro, rompiendo la estructura original. Así empezamos a dibujar nuevas uniones entre las categorías, formando tríadas, agregando flechas y líneas rectas de unión o líneas punteadas de separación, subdividiendo el círculo en distintas “fases” o “áreas”, para señalar lo más general y más cercano al centro, lo más particular. Por ejemplo, entre las categorías de pensamiento manual y corporal escribimos “salir a caminar”, porque estábamos de acuerdo en que muchas veces alejarse del proyecto, despejar la mente y pasear un rato, puede ser beneficioso para después volver y ver el trabajo con otros ojos, o mismo llegar con ideas nuevas. También, en ese mismo sector, agregamos la frase “una lloradita y a seguir”, porque si bien tiene un tono mucho menos serio, llorar de frustración o enojo, muchas veces ayuda a liberar la tensión acumulada, y una vez aliviados, poder retomar la actividad.


Otra de las palabras que escribimos fue “referentes”, esta vez en un punto cercano al pensamiento concreto, y unido a ella estaba el término “inspiración”, porque es muy habitual que al empezar un proyecto, o incluso en el medio de este, se busquen referencias o inspiración en diferentes lugares que puedan sumar al diseño. Elegimos entonces aproximarlo al eje pensamiento concreto-pensamiento abstracto, porque implica ir en la búsqueda de algo técnico como es un referente, algo que ya existe y fue creado por alguien más, con cierta técnica, para conseguir la inspiración creativa.


Posteriormente nos dimos cuenta que necesitábamos agregar nuevas categorías de pensamiento para poder ordenar correctamente nuestras ideas. Así surgieron los puntos nueve y diez: el pensamiento económico y el pensamiento político. El primero resultó estar situado entre el técnico y el abstracto, porque hace referencia, por ejemplo, al presupuesto con el que uno puede contar y cómo este afecta necesariamente al resultado del proyecto. Muchas veces uno al comienzo del proceso de diseño cree que puede utilizar ciertos materiales o insumos, pero a medida que se avanza resulta en algo diferente a causa de los costos, que quizás resultan más elevados de lo que se esperaba en un principio. La segunda nueva categoría surge como una tríada entre el pensamiento abstracto y el concreto, como un tercer nuevo punto situado en el medio de ambos, como una ramificación. Hacia el lado del pensamiento concreto elegimos sumar los términos “valores”, “opiniones”, “preferencias” y “creencias”, porque son cuestiones totalmente subjetivas, que pertenecen a cada individuo y que tienen la capacidad de determinar un proyecto y cómo éste lo llevaría a cabo. Por el otro lado, el del pensamiento abstracto, escribimos las palabras “manifiestos” y “movimientos y corrientes políticas”, todo bajo la idea de “consensos”, porque este es el lado más objetivo de este tipo de pensamiento: lo acordado socialmente. Esta idea surge del ejemplo utilizado por un compañero de equipo, que referenció el constructivismo, un movimiento artístico del siglo XX que estaba muy fuertemente ligado a un tipo de pensamiento específico, a un movimiento social y político y que era consecuencia de su época y contexto.


 modelo gráfico del grupo 12
 yo, construyendo el soporte para el nuevo pensamiento político

mis notas de la clase :)


















  • Positivo: Muy buena redación y coherencia del contenido. Buenos ejemplos 
    • Ampliar: Falta un poco de Autoreflexión  y opinión, que sea menos descriptivo usar metaforas. 
    • Conclución: reflexionar un poco más. 
          N

Marisol Chen 




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