Clase 1 - Victoria Boggon

¿Quién es yo?

Yo Yo es una chica de 23 años y está a cuatro materias de finalizar la carrera de Diseño Gráfico en FADU, UBA. Hace tres años que trabaja como diseñadora y, aunque disfruta de lo que hace, es consciente de que aún tiene mucho por aprender y explorar. En los últimos años, su vida fue una serie de cambios constantes, tanto a nivel personal como profesional. Trabajó mucho en sí misma, en la manera en que se ve y en cómo percibe el mundo que la rodea. Hace cinco años, Yo probablemente habría dado una respuesta completamente distinta si le hubieran preguntado quién era. En aquel entonces, era una persona más fría y calculadora, que prefería mantener cierta distancia emocional con los demás. Con el tiempo, esa barrera que había creado se fue desmoronando, y ahora se encuentra conectando más profundamente con sus emociones. No fue un proceso fácil, pero le permite ser más auténtica, más abierta y menos rígida. Se reconoce como alguien que pasó por muchas situaciones complejas en estos 23 años, y es ahora cuando se da cuenta del impacto que esas experiencias tuvieron y siguen teniendo en su forma de ser y de pensar. 

En este viaje personal, también se dio cuenta de algo que realmente aborrece: el individualismo extremo. Le resulta difícil tolerar a las personas que solo piensan en sí mismas, sin considerar al otro. Para ella, la empatía es clave. Sin embargo, esa misma empatía a veces le juega en contra, porque le cuesta mucho entender cuando los demás no son tan frontales como ella. Yo no tiene filtro cuando algo le molesta o le inquieta, lo dice de frente, sin vueltas. Y cuando se topa con alguien que no hace lo mismo, se siente frustrada. Es una tensión que sigue aprendiendo a manejar, porque sabe que no puede esperar que todos respondan al mundo de la misma manera que Yo lo hace.


Un aspecto que define a Yo, aunque no siempre lo demuestre, es su relación con la soledad. Le gusta hablar sola, le parece terapéutico y, a veces, hasta divertido. También le gusta estar sola, pero solo por ratos cortos. La soledad permanente le angustia, así que prefiere esos momentos en pequeñas dosis. En cierto sentido, esto refleja la relación que tiene consigo misma: disfruta de su propia compañía, pero no quiere perderse en ella. Le ayuda a pensar, a reflexionar, pero también le obliga a mantenerse conectada con el mundo exterior.


Yo es hija única y, aunque a veces lucha con los estereotipos de serlo, se esfuerza por no caer en ellos. Sus padres la criaron en una especie de “cajita de cristal”, siempre protegiéndola, y aunque agradece todo lo que hicieron por ella, hay días en los que siente que les debe más. A veces siente que hace poco por ellos, que podría hacer más. Es una lucha interna que la acompaña a diario y que trabaja en terapia, pero que justamente la impulsa a mejorar como persona. Es curioso, porque por más que quiera evitarlo, esa sensación de deuda sigue presente, como si nunca fuera suficiente.

A pesar de las complicaciones familiares, Yo tiene una relación cercana con su abuela. Se escriben casi todos los días, siempre con un mensaje cariñoso para empezar el día. Son esos pequeños detalles los que la hacen sentir conectada con ella, aunque la distancia o el ritmo de vida las separen físicamente. Su abuelo, por otro lado, lleva más de un año sin hablarle. Está enojado con la vida y, aunque trata de entenderlo, le resulta difícil. Le duele verlo así, pero también sabe que no puede hacer mucho para cambiar su situación. Lo único que puede hacer es estar ahí, por si algún día decide romper su silencio.

En cuanto a sus relaciones personales, Yo está en una etapa interesante. Está enamorada por primera vez, y cada día que pasa con su novio, descubre algo nuevo sobre sí misma. Es una relación que la reta, pero que también la nutre de maneras que no esperaba. Curiosamente, a veces se pregunta si él es un poco individualista. A pesar de esa duda, lo que más valora de su relación es cómo la ayuda a conocerse mejor. Siente que él le muestra lados de sí misma que no había conocido antes, y eso es algo que le gusta.

Sus amistades son otro pilar fundamental en su vida. Las valora muchísimo, y le duele cuando alguien le falla. Los vínculos hoy en día son más complejos de lo que deberían ser, y siente que, en muchos casos, somos nosotros mismos quienes los complicamos. La sinceridad y la transparencia son esenciales para ella, y cuando no las encuentra en los demás, le cuesta mucho conectar. Sin embargo, sigue creyendo en la importancia de las relaciones, aunque a veces sean difíciles.

Si Yo tuviera que describir su vida en una palabra, sería “proceso”. Todo lo que es hoy es el resultado de un proceso que continúa, uno que no siempre es lineal ni fácil de entender. Está aprendiendo a ser más flexible consigo misma, a aceptar que no siempre va a tener todas las respuestas y que, incluso si así fuera, muchas veces las cosas se dan de manera inesperada. Su presente, en algún momento, fue su futuro, pero jamás lo planeó de esta forma. Simplemente sucedió, y eso la alegra. Aunque a veces se siente como en un caos, cree que ese caos es parte de lo que la hace ser quien es.

"Me pareció muy buena reflexión y muy personal, siento que te sirvió para conectar de una manera mas personal con tu yo real.

Seria un trabajo de Nivel (N) porque no tiene relación con otros temas, pero le pongo Nivel+ (N+) porque no hay otros temas ya que fue la primera clase".

N+

Joaco G

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