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En esta clase comenzamos con un repaso de los temas que hemos venido discutiendo y trabajando. Durante esta revisión, me di cuenta de que los temas abarcaban desde lo más personal hasta lo más general, desde ¿Quiénes somos como individuos? hasta cómo el contexto en el que vivimos influye en nuestra manera de ser y de pensar.

Luego, nos adentramos en cómo profundizar estos temas. Hablamos en grupo sobre los distintos modos de pensar, cómo estos se interrelacionan y cómo es posible romper con las estructuras tradicionales para abrirnos a nuevas formas de comprensión. Durante esta discusión, nos centramos en la idea de los modelos de pensamiento y cómo estos pueden ser clasificados y utilizados.

Los modelos de pensamiento que discutimos fueron: pensamiento concreto, pensamiento manual, pensamiento físico, pensamiento técnico, pensamiento abstracto, pensamiento espacial, pensamiento rítmico-musical y pensamiento místico. Al analizar esta clasificación, llegamos a la conclusión de que estos modos de pensar no son estancos, sino que pueden entrelazarse y generar nuevas formas de pensamiento. Por ejemplo, un pensamiento abstracto puede nutrirse de elementos concretos o técnicos, y viceversa. De este modo, se observa que un pensamiento puede depender de otro o incluso mezclarse para crear una nueva perspectiva.

Pero surge la pregunta: ¿por qué los llamamos modelos? ¿Podríamos decir que son modelos de pensamiento? Esto me llevó a reflexionar profundamente sobre cómo lo que nos atraviesa como estudiantes, y más específicamente como individuos dentro de la facultad, nos afecta de distintas maneras. Cada uno de nosotros tiene su propio enfoque y su manera de abordar el conocimiento. Sin embargo, aunque parezca que tenemos muchas diferencias, también compartimos una base común. Muchos de nosotros respetamos ciertos principios y valores que sostienen nuestros modelos de pensamiento, y esto crea una especie de identidad compartida.




El ejercicio de llevar estos modelos de pensamiento al contexto de la facultad fue, al principio, un desafío. Costó un poco entender el concepto y cómo se aplicaba a nuestra realidad académica. No obstante, una vez que logramos desglosarlo y abordarlo con mayor claridad, la actividad se volvió mucho más interesante. Pude observar que cada uno de mis compañeros tenía una inclinación fuerte hacia un modelo de pensamiento específico, ya fuera técnico, manual o espacial. Sin embargo, también noté cómo estos diferentes enfoques se entrelazan, formando híbridos o incorporando aspectos de otros modelos.

Este proceso de fusión entre distintos modos de pensar me hizo ver que no hay un solo camino correcto para abordar el conocimiento. Al contrario, la riqueza del aprendizaje reside en la diversidad de perspectivas y en la capacidad de integrar distintas formas de pensamiento. A lo largo de esta experiencia, comprendí que los modelos de pensamiento son, en realidad, herramientas flexibles que nos permiten explorar y entender el mundo desde diferentes ángulos. Al aceptar la multiplicidad de enfoques, podemos generar nuevas ideas y soluciones más creativas e innovadoras.

Además, me di cuenta de que estos modelos no solo son aplicables en el ámbito académico, sino también en la vida cotidiana. La manera en que abordamos un problema, una situación o una conversación depende en gran medida del tipo de pensamiento que predomina en nosotros en ese momento. Sin embargo, al estar abiertos a la posibilidad de combinar o cambiar de modelo según la circunstancia, podemos ser más adaptables y efectivos en nuestras decisiones.

Para cerrar, esta clase me permitió ver la importancia de reconocer y valorar los diferentes modelos de pensamiento. No solo enriquecen nuestra comprensión del mundo, sino que también nos ayudan a colaborar mejor con los demás. Cada uno de nosotros puede tener un enfoque distinto, pero es en la intersección de esos enfoques donde encontramos nuevas posibilidades. En definitiva, los modelos de pensamiento son una herramienta esencial para expandir nuestros horizontes, tanto en el ámbito académico como en nuestra vida personal.

Ponernos a pensar y expandirnos en el ámbito donde nos desarrollamos, poder compartir pensamientos, y esos pensamientos poner en palabras, y de esas palabras ponerlas en acción. Compartir estas actividades en grupo y debatir sobre nuestros modelos en común de la facultad, nos hace abrir un montón de posibilidades a futuro también ¿Está bien los modelos que pensamos? ¿Cómo rompemos ese círculo de pensamiento y crear otro que lo interrumpa? ¿Está bien pensar distinto a los demás? Estas son críticas que te dejan pensando la palabra "Modelo" y sus formas de pensar.


N+. Buena relación de conceptos. Construiste un discurso argumentado y usaste los recursos dados en clase. Te interiorizaste con la situación y le viste uso por fuera del ámbito educativo. Buena reflexión.

-Isa

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