Grupo 12 | Clase 5 (13.09)

La clase de hoy se distinguió por su singularidad, rompiendo con la rutina habitual del taller. No se nos pidió llevar materiales ni herramientas; en cambio, se nos presentó una tarea que nos llevó a reflexionar profundamente. La consigna inicial nos invitaba a identificar modelos y representaciones que fueran ampliamente reconocibles dentro del contexto de la facultad.


Nos enfocamos principalmente en situaciones dinámicas, estereotipos, formas de conducta y frases típicas que reflejan lo que somos. Pronto emergieron conductas, gustos, lugares y referentes que, en conjunto, formaban una especie de arquetipo del estudiante de la facultad. Pero ¿qué podíamos hacer con todo esto? La respuesta fue tan inesperada como reveladora: debíamos dramatizar esos modelos.


El siguiente paso era construir un "personaje" basado en esos patrones, y uno de nosotros tenía que encarnarlo. Crear un personaje a partir de un modelo típico de nuestra comunidad resultó ser un ejercicio fascinante. Lo que surgió fue, sin lugar a dudas, un reflejo posible del modelo de estudiante de la FADU




“El personaje que construimos se llama Valentina García, tiene 24 años y estudia Diseño Gráfico. Su familia es de clase media trabajadora, que la apoya en sus estudios. Vive en Lanús, por lo que todas las mañanas toma el tren Roca, luego el subte línea C y termina el trayecto viajando en el tren Belgrano Norte, que la deja directamente en la facultad. Tiene que cargar la tarjeta sube cada tres días para evitar quedarse sin saldo, cosa que le dificulta bastante llegar cómoda a fin de mes. Además, siempre llega tarde cada vez que hay paro de transportes, o directamente le resulta imposible viajar. Cuando llega temprano, lo hace siempre con un termo de mate o un café en la mano, y sin importar las circunstancias, siempre se las arregla para comprarse un árabe tostado de jamón y queso para desayunar. Cursa por las mañanas y lo que más detesta es ir a la facultad en invierno. Como siempre madruga, duerme muy poco, y aprovecha los momentos de las teóricas para ganar algo de sueño. Como le gusta dibujar, trabaja vendiendo stickers e ilustraciones en ferias de nicho para pagarse sus cosas. Su querido termo Lumilagro está colmado de stickers. Cuando termina el cuatrimestre lo festeja con sus amigos yéndose de fiesta con sus amigos y tomando mucha cerveza. Tiene un novio que estudia en Exactas y es de Racing. Ama Casados con Hijos y su personaje favorito es Moni Argento, escucha Los Redondos e Intoxicados. Le gusta mucho comprar ropa vintage o de segunda mano, y se la suele ver con la carpeta en una tote bag debajo del brazo. Cada vez que encuentra cartones en buen estado por la calle se los lleva porque sabe que le pueden llegar a servir para alguna entrega.”

 


Entonces llegó el momento del desfile. Fue como mirar en un espejo colectivo, donde cada personaje actuaba como una pieza del rompecabezas que conforma los distintos modelos faduenses. Al observar a los personajes, notamos similitudes que delataban la fuerza del imaginario colectivo. Los modelos que adoptamos o rechazamos moldean quiénes somos; hay una constante negociación con ellos. Nos lleva a la pregunta esencial: ¿qué somos y en qué medida somos moldeados por estos modelos? A todo esto, algunas personas encontraban más fácil adoptar el modelo ajeno a su carrera porque pueden imaginar ese estereotipo o modelo por el cual las reconocen, mientras que otros se sentían más a gusto representando su propia carrera, porque se siente como algo más cercano.


Aún así, también se vió cierto “desacuerdo” respecto a los modelos. Por ejemplo: los modelos que aparecieron representando a los faduenses de imagen y sonido se caracterizaban por ir vestidos de negros, creidos, con lentes de sol y una actitud particular de “Yo lo soy todo”. Y no necesariamente es así. 

También surgió la pregunta: ¿los modelos de antes son los mismos de ahora?


Por eso otro aspecto importante a considerar es el factor del tiempo. Un modelo del pasado no es necesariamente el mismo en la actualidad. Los modelos cambian, evolucionan, y a veces se mantienen, pero con ciertas modificaciones. Esto ocurre porque un modelo no nace de la nada: suele tener algún referente que lo inspira, el cual es remodelado y adaptado a nuevos contextos y necesidades.

 


En conclusión, esta clase nos invitó a reflexionar no solo sobre los modelos que adoptamos en nuestra vida académica o profesional, sino también en la vida personal. Al tener mayor conciencia de ellos, podemos entender mejor nuestras propias elecciones y comportamientos. Y lo más importante, podemos decidir si queremos seguir siendo fieles a ciertos modelos o si preferimos reinventarlos para que se alineen más con quienes somos o queremos ser.

 

Firmas:

Daniel Trujillo

Marisol Chen

Valentina Ciancio

Isabel Ochoa

Joaquin Garcia

Victoria Boggon

Carmela Vazquez Durrieu


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