Grupo 12 l Clase 6 (20/09)
Esta clase fue una continuación muy interesante de las anteriores, donde profundizamos más en el tema de los modelos, retomando lo visto previamente. Al inicio no solo nos enfocamos en los modelos, sino que también reflexionamos sobre todo el recorrido que hemos hecho en la materia. Partimos de una autoidealización basada en ideas preconcebidas sobre otros que desconocíamos. Posteriormente, convertimos esos conceptos en algo tangible, asignamos roles y entendimos nuestra participación en el proceso de diseño. Examinamos el lenguaje y su impacto, así como los referentes, a los que analizamos y categorizamos. Reconocimos cómo nos influyen y los organizamos conscientemente para crear un relato coherente, exteriorizando los modelos como una construcción consciente según nuestra experiencia.
Ponernos a trabajar en grupo como todas las clases es siempre un desafío, pero lo que hicimos fue una toma de conciencia sobre el tema a tratar en esta clase: nuestro modelo de pensar. Según el modelo propuesto, consiste en 8 distintos pensamientos: Corporal, Manual, Técnico, Abstracto, Espacial, Rítmico musical, Místico y Concreto. Todo ubicado alrededor de un gráfico que condensaba dicha forma de pensar y en donde cada uno de los distintos modos de pensamiento estaban dispuestos de forma estratégica en contraposición / relación unos con otros.
Durante la actividad grupal teníamos primero que construir nuestro propio modelo gráfico, cómo nuestro grupo piensa, basándonos en experiencias previas de fases de cambio de algún proyecto que hayamos realizado. Cada uno fuimos aportando lo que anteriormente habíamos hecho de forma individual, esta reflexión sobre nuestros proyectos, qué consejos tomábamos si era interno o externo a nosotros, de forma más concreta o abstracta, si lo hacíamos de forma mística como una cábala o prendiendo velas o sahumerios. En fin, resultó evidente que cada uno toma distintas decisiones para poder mejorar o cambiar el proyecto en el cual estamos trabajando.
Nos dispusimos a tomar el modelo de los modos de pensar y empezamos a intervenirlo. Para ir completando y expandiendo cada categoría, fuimos proponiendo distintas características que considerábamos que cumplían con cada una. Comenzamos con el pensamiento corporal, que es el “más primitivo”. Está íntimamente relacionado con el segundo tipo de pensamiento, el manual. Muchas veces ambos son automáticos, por ejemplo, la mano ya sabe cómo escribir, el cuerpo sabe cómo digerir alimentos sin tener que ser conscientes sobre dicha actividad, ya las aprendimos. El pensamiento técnico es, por ejemplo, la relación entre la mano y un objeto, una herramienta. El pensamiento abstracto se asocia con el pensar del científico, es muy objetivo porque tiene una noción de verdad. El pensamiento espacial nos permite, por ejemplo, dibujar un cubo en una superficie plana. Podemos determinar la existencia de las distintas caras sin el objeto tridimensional real, nos permite desarrollar y entender el espacio con claridad. El Rítmico musical, que nos permite percibir y comprender los patrones rítmicos que encontramos en las composiciones musicales. Es como un lenguaje interno que nos permite interpretar y sentir la pulsación, el ritmo y la energía de la música. El pensamiento místico nos habla de las cábalas, las supersticiones, el mundo de las creencias. Y finalmente, el pensamiento concreto, es diametralmente opuesto al pensamiento abstracto: es totalmente subjetivo, artístico y único. Quedó determinado entonces que quienes nos dedicamos a una disciplina proyectual, como puede ser el diseño, nos movemos constantemente por este eje vertical entre el pensamiento abstracto y el concreto, mezclando lo técnico y lo artístico, lo objetivo y lo subjetivo.
Así empezamos a construir nuestro modelo gráfico, el cual en un principio resultaba muy fiel al que habíamos construido de forma colectiva un rato antes, con el mismo formato redondo, con sus 8 tipos de pensamientos, pero aportando nuestras experiencias. Por ejemplo, entre las categorías de pensamiento manual y corporal decidimos escribir “salir a caminar”, porque estábamos de acuerdo en que muchas veces alejarse por un rato del proyecto, despejar la mente y dar un paseo, puede ser beneficioso para después volver a trabajar y ver la producción con otros ojos, incluso quizás llegar con ideas nuevas. Elegimos también referenciar clases pasadas con la selección de la palabra “referentes”, cercano al punto del pensamiento concreto, unido con una flecha al término “inspiración”, porque es sumamente común que al empezar un proyecto, e incluso en el medio de este, buscar referencias y, como dice la palabra, buscar inspiración en distintos lugares para poder sumarlos al diseño y poder así desarrollarlo. Consideramos que ese era el lugar correcto porque, si bien estaba muy cercano al eje pensamiento concreto-pensamiento abstracto, creíamos que era adecuado aproximarlo al pensamiento concreto porque es quizás el lado más creativo del proceso, buscar inspiración para crear.
Después del seguimiento en la mesa con algunos profesores, nos recomendaron romper con el círculo que habíamos construído en base al modelo original, que necesitábamos apropiarnos de él. Y así fue como surgieron dos nuevas categorías de pensamiento: el pensamiento económico, y el pensamiento político. El pensamiento económico estaba situado entre el técnico y el abstracto, ya que hacía referencia, por ejemplo, al presupuesto con el que uno podría contar y cómo eso afectaría al resultado final del proyecto. Es decir, muchas veces uno al empezar a planear un diseño cree que puede contar con determinados materiales, insumos, etc., pero al avanzar resulta en algo diferente por el presupuesto con el que cuenta, que quizás no era suficiente para lo que se pretendía en un principio. La segunda nueva categoría, el pensamiento político, surge como una tríada entre el pensamiento abstracto y el pensamiento concreto. Hacia el lado “concreto” elegimos escribir los términos “valores”, “opiniones”, “preferencias” y “creencias”, ya que son cuestiones completamente subjetivas, pertenecientes a cada individuo, pero que aún así van a determinar un proyecto, porque son parte de nuestros fundamentos como personas. Hacia el otro lado, el del pensamiento abstracto, escribimos “manifiestos” y “movimientos y corrientes políticas”, englobado por el término “consensos”, porque justamente, es el lado más objetivo del pensamiento político: lo que se acuerda socialmente. El ejemplo que utilizó un compañero de equipo para fundamentar esta elección fue el del constructivismo, movimiento artístico que estaba fuertemente ligado (y quizás totalmente) a un tipo de pensamiento, a un movimiento social y político y consecuencia de su época y contexto.
Hoy concluimos una clase en la que no solo profundizamos en los modelos de pensamiento, sino que también reflexionamos sobre el recorrido que hemos hecho. A través de la actividad grupal, tomamos conciencia de cómo nos influencian los diferentes modos de pensar, y cómo cada uno de nosotros contribuye con experiencias únicas que enriquecen el proceso. El ejercicio de construir nuestro propio modelo gráfico nos permitió visualizar y entender cómo interactúan estas formas de pensamiento en el diseño, integrando lo concreto y lo abstracto, lo técnico, etc. A lo largo del proceso, fuimos capaces de adaptar y expandir el modelo original, incluyendo nuevas categorías como el pensamiento económico y político, lo que demostró cómo nuestros proyectos se ven afectados por factores más amplios que lo estrictamente técnico. Al final, logramos una representación que refleja mejor nuestras propias formas de pensar y crear, tomando en cuenta no solo el diseño, sino también los contextos y valores que nos rodean.
Firmas:
Marisol Chen
Joaquin Garcia
Victoria Boggon
Ciancio Valentina
Daniel Trujillo
Carmela Vázquez Durrieu





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