modelo
Modelo
La clase pasada el tema a abordar era referentes, y en esta ocasión, seguimos una línea similar, con el tema “modelo”. Cuando hablamos de modelo, podemos referirnos a muchos conceptos distintos. Pero ¿Qué es modelo? ¿Por qué nos gusta seguir estos modelos o porqué no? ¿Ser el modelo de algo es bueno o malo? ¿Qué modelo debemos seguir? ¿Para que se crearon? ¿Cómo nace un modelo? ¿Moda o modelo? ¿Tenemos que sacrificar algunos valores para ser parte del modelo? Para encarar este tema en clase, empezamos a clasificar tipos de modelos que tuvieran que ver con la facultad, ya sea en la manera de vestir, en las creencias, métodos de trabajo, instituciones y demás.
Al principio, la actividad nos costó, ya que no logramos entender de inmediato qué significa “modelo” en este contexto, ni cómo abarcar las acciones o cosas que puedan estar relacionadas con esta idea.
Después de la actividad de preparación, comenzó el gran desfile de cada uno de los grupos. En nuestro caso, no nos fue de la mejor manera, pero lo importante fue intentarlo. Mi rol en el desfile era el de representar el "modelo de prensa", ya que en cualquier desfile siempre hay alguien que representa esa faceta. Aunque nuestro grupo no destacó especialmente, la experiencia de llevar a cabo esta actividad fue divertida y nos permitió reflexionar sobre el concepto de “modelo” de una forma dinámica y creativa.
Lo interesante de esta experiencia es que nos hizo pensar en cómo convivimos en determinados entornos y tiempos, y cómo nos adaptamos a esos modelos. Puede ser para sentirnos más incluidos o simplemente porque estamos tan expuestos a esos modelos que nuestro subconsciente los adopta por inercia. Es como si las influencias a las que estamos expuestos nos moldearan sin darnos cuenta.
Al reflexionar sobre este tema, me doy cuenta de lo importante que es reconocer cuáles son los modelos que seguimos de manera consciente o inconsciente. Es bueno cuestionar si esos modelos son fieles a nuestros principios o si los seguimos simplemente por costumbre. Muchas personas tienen modelos que están profundamente arraigados en sus creencias y valores, mientras que otras tienden a ser más flexibles y adaptables, ajustando sus modelos según el entorno o las circunstancias.
Otro aspecto importante a considerar es el factor del tiempo. Un modelo del pasado no es necesariamente el mismo en la actualidad. Los modelos cambian, evolucionan, y a veces se mantienen, pero con ciertas modificaciones. Esto ocurre porque un modelo no nace de la nada; suele tener algún referente que lo inspira, el cual es remodelado o adaptado a nuevos contextos y necesidades.
Al final del día, lo que aprendí de esta clase es que el concepto de “modelo” está en constante transformación. Cada uno de nosotros adopta modelos en función de lo que nos rodea y de nuestras experiencias, pero también podemos tomar decisiones conscientes sobre qué modelos seguir y cuáles desechar. La flexibilidad para cambiar o mantener esos modelos depende de cómo nos sintamos con ellos, y de si creemos que nos representan genuinamente o no.
Para finalizar, esta clase nos invitó a reflexionar no solo sobre los modelos que adoptamos en nuestra vida académica o profesional, sino también en la vida personal. Al tener mayor conciencia de ellos, podemos entender mejor nuestras propias elecciones y comportamientos. Y lo más importante, podemos decidir si queremos seguir siendo fieles a ciertos modelos o si preferimos reinventarlos para que se alineen más con quienes somos o queremos ser.
Para pensar, ¿somos el modelo que siempre anhelamos ser? o ¿solo queremos seguir patrones que nos construye la sociedad?


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