Clase 07 | 27.09.24

Para la clase número siete, el tema a tratar fueron los “problemas detonantes”. Primero y principal, separamos la idea de tema y de problema, donde un tema puede ser un tópico, un concepto, un área. Siempre son afirmaciones. Y los problemas pueden ser un punto de partida, un obstáculo, o incluso algo no resuelto, pero siempre son preguntas. Por ejemplo, el tema puede ser “me tengo que vestir”, y el problema sería la pregunta de “¿qué me pongo”. Por supuesto que este es un problema cotidiano, y no uno detonante, como trataríamos más tarde en la clase.


A partir de ahí, se nos pidió que identificáramos cada uno, de manera individual, un problema detonante que consideráramos que habíamos tenido en algún punto. En base a eso se nos hicieron preguntas, nosotros tuvimos que hacerle preguntas a este problema, caracterizarlo, y reflexionar sobre él. Mi problema detonante hacía referencia al conocimiento (o a la falta de este), a sentir que nunca era suficiente, y que la idea de que “siempre se puede saber/aprender más” era simultáneamente un agobio y un alivio. El gráfico final que representaba el problema detonante se resume en un círculo donde el punto uno dice “aprendo algo nuevo”, pasa a “me interesa”, luego “investigo y aprendo más”, “no es suficiente, los demás siempre saben más que yo/siempre va a haber alguien que sepa más”, “aspiro a saber”, para después volver a iniciar el ciclo.


La segunda parte de la clase fue una actividad en grupo, donde teníamos que compartir nuestras reflexiones anteriores y en base a ellas elegir un problema detonante en común, ya sea combinando todos nuestros problemas, seleccionando uno en particular, creando uno nuevo, etc. Nosotros decidimos crear uno, pero tomando ciertos conceptos de lo que habíamos compartido antes. Por ejemplo, tres compañeros habían hablado sobre cuestiones laborales, dos sobre diseño y otras dos sobre problemas más personales. Así terminamos haciendo una mezcla un poco extraña pero resultó en un problema que lo resumimos con el título de “El rol del diseñador en el mercado laboral actual”.


Fue una discusión muy interesante, porque como todos los integrantes del equipo somos del ámbito del diseño gráfico, nuestras experiencias, aunque variadas, resultaron compartir muchas similitudes. Todos nos habíamos sentido agobiados en algún momento, encontramos muchas diferencias entre lo que nos enseñan en las distintas clases versus lo que finalmente tenemos que crear para nuestros clientes, hablamos sobre los prejuicios que tiene la gente o el mercado sobre el diseño gráfico o los diseñadores, donde quedamos reducidos a “hacer cosas lindas”. Compartimos la frustración de saber lo que nos gusta hacer, pero que parece que no es algo que se encuentre fácilmente, o que quizás no exista tal como nosotros pensamos.


Finalmente, los distintos equipos pusimos en común con la clase lo que habíamos pensado, armado o que considerábamos nuestros problemas detonantes, y fue interesante ver cómo la mayoría identificaba el problema de “uno con otro”, es decir, muchos situaban al diseño o al diseñador como sujeto que se enfrentaba en el problema a un otro, en nuestro caso, el mercado pasa a encarnar el lugar de ese “otro”.

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