Clase 6 - Victoria Boggon
En la clase de hoy exploramos en profundidad los distintos modos de pensar que intervienen en nuestro proceso creativo y cómo estos influyen en cada una de nuestras decisiones. Hasta este momento, nunca había considerado lo diverso y complejo que puede ser pensar al diseñar. Analizamos un modelo de ocho tipos de pensamiento que abarca desde lo más instintivo y corporal hasta lo más abstracto y técnico, y fue una experiencia que me llevó a replantear varias cosas sobre cómo abordo mi trabajo.
Este modelo nos mostró que no solo actuamos desde un único modo de pensamiento, sino que constantemente nos movemos entre varios de ellos. Esto fue algo revelador para mí, ya que me hizo ver con mayor claridad cómo integro diferentes tipos de pensamiento en mi proceso de diseño. Por ejemplo, el pensamiento corporal y manual, que se activan en acciones automáticas como mover el mouse o dibujar sin pensar demasiado en cada trazo, son esenciales para las primeras etapas de creación. Al mismo tiempo, los pensamientos más abstractos y concretos me ayudan a dar forma y sentido a esas ideas, conectando lo artístico con lo funcional.
Durante la clase, nos pidieron que creáramos nuestro propio modelo gráfico sobre cómo pensamos y enfrentamos diferentes situaciones en el diseño. Al hacer este ejercicio, me di cuenta de que gran parte de mi proceso se inclina hacia lo manual y concreto, pero que también está influenciado por otros tipos de pensamiento, como el técnico y el abstracto. Ver esto representado en un gráfico me permitió entender mejor cómo mis decisiones creativas no son aisladas, sino que están profundamente conectadas entre sí y, sobre todo, con mi contexto.
A lo largo del ejercicio, me resultó interesante cómo cada integrante del grupo aportó su perspectiva sobre los modos de pensar. Aunque todos compartimos la misma disciplina, cada uno prioriza diferentes aspectos del modelo según su propio enfoque. Por ejemplo, mientras algunos compañeros destacan el pensamiento espacial, yo me di cuenta de que mi proceso de diseño está muy marcado por lo manual, pero también por un aspecto que no habíamos considerado en el modelo original: el pensamiento emocional. Me sorprendió darme cuenta de cuánto influye mi estado emocional en mis decisiones de diseño, algo que tal vez antes no había notado con tanta claridad.
Lo más enriquecedor fue cuando el grupo comenzó a expandir el modelo inicial. Al trabajar en equipo, agregamos nuevas categorías que reflejaban nuestras realidades como diseñadores. El "pensamiento económico", por ejemplo, surgió al reconocer que, muchas veces, el presupuesto de un proyecto limita o condiciona nuestras ideas. También hablamos del "pensamiento político", relacionado con los valores y creencias que influyen en nuestras decisiones creativas. Esta expansión del modelo me permitió ver cómo el diseño no es solo una cuestión de técnica y estética, sino que está influido por factores mucho más amplios y complejos.
Lo que me dejó reflexionando fue el ejercicio final de la clase, donde rompimos con el formato del gráfico inicial y creamos conexiones nuevas, más personales. Este paso me hizo cuestionar mis propios patrones de pensamiento y cómo podría ajustar o modificar ciertos hábitos que desarrollé con el tiempo. Me di cuenta de que, aunque suelo recurrir a ciertos modos de pensar casi automáticamente, también tengo la oportunidad de explorar nuevas combinaciones y enfoques para enriquecer mi proceso creativo. Esto me abrió la puerta a una mayor experimentación en mi trabajo, especialmente en cuanto a cómo abordo los proyectos desde una perspectiva más amplia y diversa.
Esta clase fue reveladora no sólo por los conceptos que discutimos, sino por el nivel de introspección que me generó. Me ayudó a ver con mayor claridad cómo integro diferentes modos de pensar en mi diseño y a ser más consciente de los factores que influyen en cada una de mis decisiones. El diseño es un proceso profundo que involucra desde lo técnico hasta lo emocional, desde lo personal hasta lo colectivo. Un ejemplo que me surge es cómo, al encarar un proyecto, muchas veces tiendo a iniciar de inmediato con el pensamiento manual, dibujando y experimentando de manera intuitiva en el papel. Sin embargo, al incorporar otros modos de pensar, como el técnico, para evaluar las limitaciones del medio, o el político, para cuestionar qué valores reflejan mis decisiones, puedo ver que el proceso se enriquece.
N+.
Muy bien relacionados los conceptos. Hiciste un discurso bien argumentado. Para seguir profundizando a mi parecer, falta cuestionarte tu conclusión ¿Se puede seguir explayando y profundizando? -Isa
Comentarios
Publicar un comentario