Clase 7, carmela vazquez

 En la última clase, nos centramos en la distinción entre temas y problemas, partiendo de una idea clave: mientras que un tema es una afirmación, el problema surge como una pregunta. Esta diferenciación nos permitió explorar cómo, en la vida cotidiana, lidiamos constantemente con problemas, desde los más simples, como qué ropa ponernos o qué comer, hasta problemas más complejos que requieren una mayor reflexión.

Para entenderlo mejor nos explicaron algunos ejemplos. Por ejemplo, el tema puede ser “me tengo que vestir”, mientras que el problema sería “¿qué me pongo?”. Esta distinción nos ayudó a visualizar que, sin la presencia de un problema, no hay espacio para la innovación o el diseño. Si no hay problemas, simplemente estaríamos repitiendo afirmaciones ya existentes.

Uno de los conceptos clave que abordamos fue el de problemas detonantes, que son aquellos que generan una búsqueda activa de cambio. Estos problemas no solo surgen de situaciones cotidianas, sino que nos impulsan a mejorar. Lo interesante es que no son universales, sino que son específicos para quien los percibe. Es decir, lo que para una persona puede ser un problema detonante, para otra podría no serlo.

En cuanto a la práctica del diseño, la existencia de un problema es esencial. Mencionaron que sin problemas no tendríamos trabajo,  ya que el diseñador cumple un rol clave al momento de solucionar problemas o incluso definirlos ya que muchos de los problemas con los que lidiamos son más abstractos, y forman parte de un sistema de problemas donde la percepción juega un papel clave.

Esta capacidad de definir y construir un problema es fundamental. Muchas veces, necesitamos detenernos y problematizar una situación, poner en duda lo que damos por sentado para despues trabajar en resolverlo. Este proceso es esencial para avanzar, tanto en lo personal como en lo profesional.

En esta clase también realizamos una actividad individual, donde cada uno tenia que elegir un problema detonante. Mi elección fue “Una identidad de marca que no tiene coherencia”. Para analizar este problema, seguimos varios pasos: primero, formulamos 5 preguntas relacionadas con el problema; luego, escribimos 100 palabras que lo caracterizan; después, definimos 10 máximas o certezas. Finalmente, creamos un módulo de sentido compuesto por un nombre o concepto, una pregunta y una afirmación, y escribimos un párrafo reflexivo sobre el problema.

En la segunda parte de la clase, llevamos a cabo una actividad grupal donde cada uno compartió sus reflexiones individuales sobre los problemas detonantes que habíamos identificado. A partir de esto, se nos propuso elegir un problema en común que representara las inquietudes del grupo. Teníamos la opción de combinar los problemas planteados, seleccionar uno en particular o crear uno nuevo.

En nuestro equipo decidimos tomar elementos de lo que cada integrante había compartido. Algunos compañeros mencionaron cuestiones laborales, otros hablaron sobre el diseño, y algunos más sobre problemas personales. A partir de esta mezcla, llegamos a definir un problema que titulamos “El rol del diseñador en el mercado laboral actual”.

La conversación fue muy enriquecedora porque, aunque nuestras experiencias eran diferentes, encontramos varios puntos en común. La mayoria comentamos que en algún momento sentimos una gran diferencia entre lo que se enseña en las clases y lo que se espera de nosotros en el ámbito laboral. También surgió el tema de los prejuicios que enfrenta nuestra profesión, en la que muchas veces se nos ve solo como creadores de cosas estéticamente agradables. Por otro lado, hablamos de la dificultad de encontrar un espacio laboral que se ajuste a nuestros intereses y habilidades, ya que en la mayoría de lugares se desvaloriza  y limita el trabajo del diseñador gráfico.

Nos dimos cuenta de lo poco que se tiene en cuenta lo integral de nuestra formación, cómo nos capacitan para abordar problemas complejos y multidimensionales, pero luego se espera que encajemos en roles más reducidos o limitados.

Lo que surge de todo esto es la necesidad de repensar el rol del diseñador, tanto en el mercado laboral como en la sociedad. No se trata solo de ser alguien que soluciona problemas estéticos, sino de ser un profesional capaz de abordar desafíos complejos y multidimensionales, con una formación mucho más amplia e integral. Si realmente valoramos ese potencial, el diseñador podría tener un impacto mucho más profundo en diversos sectores, contribuyendo a la construcción de soluciones verdaderamente innovadoras y significativas.

En resumen, esta clase nos permitió entender que los problemas, lejos de ser siempre negativos, son motores de cambio. Nos invitan a reflexionar, cuestionarnos y buscar soluciones que nos permitan avanzar.

N

Siento que la parte que más tiene potencial para desarrollar un poco más y que termine de ser un relato más conceptual y reflexivo, es el final, cuando hablás sobre lo que surgió en grupo, todo eso que hablamos, que surgió sobre el rol del diseñador, como estanos preparados de una manera mucho mas integral, lo poco en cuenta que se tiene eso, etc. Sumando eso, sería mas reflexivo.

- Victoria Boggon





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