Clase 10 || Grupo 12
Así arribamos a una nueva clase, una que se entrelaza con el hilo del proceso que, aunque se dibujó nítido hace meses, ha latido en silencio desde tiempos distantes. Hoy podemos verlo, el sendero es claro y brilla bajo una palabra: Posición. Ella es el eco de un anhelo de sentido, una brújula de infinitos nortes; en nuestro campo, se vuelve la elección del ser ante la trama única de su contexto y sus circunstancias. Es un acto, un modo de alzarse y enfrentar lo que le rodea.
Y así, surge la certeza de que la neutralidad es a veces un lujo vedado, una prenda que no podemos vestir. Surge el tema del día: los Manifiestos, la manifestación plena de una ideología que nace, que crece y que ansía hacerse fuerte, dominante. Es que un manifiesto toma postura, vibra en el pulso de quienes lo alzan, se yergue ante el problema que lo despierta, desafiando el discurso que lo atraviesa, en un tiempo y un espacio que le son propios. Aquí, la palabra se hace acto y la idea, resistencia.
Cada miembro del equipo llegó con un manifiesto en mano, propuestas que danzaban entre lo radical y lo visionario, listas para ser discutidas y desmenuzadas. Entre todos, los que elegimos como guías fueron los manifiestos del Futurismo y el Dadaísmo, esas voces vanguardistas del siglo XX que desafiaron al mundo. Conocidos por su audacia y por haberse entrelazado con el universo del diseño, estos manifiestos aún hoy nos convocan, cargados de fuerza y de un espíritu que transforma.
El manifiesto futurista propone una ruptura audaz con el pasado y celebra la modernidad, exaltando velocidad, tecnología, juventud y violencia como emblemas de progreso. Su propósito es sacudir el statu quo e impulsar una nueva visión que valore el cambio constante y la energía vital de la era industrial y tecnológica, rechazando toda nostalgia. El programa de acción promueve la destrucción de valores tradicionales y alienta a los artistas a capturar la fuerza y dinamismo de la vida moderna, glorificando incluso la guerra como medio para limpiar y renovar. Su comunicación, directa y agresiva, emplea un lenguaje provocador para impactar y desafiar, en un esfuerzo por transformar no solo el arte, sino la mentalidad social hacia una perspectiva disruptiva y moderna del mundo.
El dadaísmo representa una oposición total a la lógica, la razón y las normas convencionales en el arte y la sociedad. Su esencia es el anti-arte y la anti-filosofía, celebrando el caos y la espontaneidad para provocar y confundir. Su propósito es desmantelar los conceptos establecidos de arte y cultura, buscando liberar al arte de cualquier propósito moral o estético y promoviendo un nihilismo que rechaza las normas sociales. Los dadaístas emplean el absurdo, el humor y la provocación como formas de subversión, creando acciones impredecibles que desafían la coherencia. Su comunicación es caótica e incomprensible, usando palabras y frases que rompen con la lógica, en un lenguaje disruptivo que refleja su rechazo a la estructura y el orden. Con esto, el dadaísmo se convierte en un desafío radical a las convenciones artísticas y sociales, nacido en respuesta a la guerra y el conformismo burgués.
En grupo nos sumergimos en el debate, el eco de los manifiestos resonando entre nosotros. Nacen, pensamos, de una posición firme, de un conflicto que se revela en cada voz, en cada latido de las inquietudes que traemos. Para que los problemas detonantes hablen, para que no se queden en silencio, creamos manifiestos, esos actos de palabra que buscan decir lo que aún no se ha dicho, en nombre de lo urgente y lo verdadero.
El proceso ha muerto.
En base a las vivencias de muchos colegas, en estos tiempos que corren, nos vemos relegados del proceso en nuestros puestos laborales. Somos menospreciados por la ignorancia sobre el rol social que puede ocupar un diseñador, en estos tiempos la industria decide darnos el lugar de simples “operarios de mouse”.
Nosotros, los diseñadores, no somos máquinas despachadoras de piezas gráficas. No somos un “delivery” de contenido bonito y vacío. Somos creadores, pensadores, estrategas visuales que damos forma a ideas y soluciones innovadoras. Hoy, nos rebelamos contra la reducción simplista y despectiva de nuestro rol en el mercado laboral.
El diseño no es estética sin alma. El diseño es pensamiento crítico, es síntesis y creatividad, es la capacidad de ver más allá de lo evidente para dar vida a soluciones integrales.Rechazamos la visión que nos convierte en ejecutores automáticos de pedidos, en operadores de un proceso superficial que escupe contenido sin sentido. El diseño es un lenguaje que comunica, que conecta, que transforma realidades.
PROPÓSITOS
Queremos reivindicar el valor del diseñador como un sujeto capaz de articular estrategia, creatividad y funcionalidad. Creemos en el poder de las ideas que resuelven problemas de manera innovadora, no solo en el "envoltorio" estético. Nuestro propósito es re-posicionar al diseñador en la línea del proceso, su esencia auténtica, donde se desenvuelva como una pieza fundamental del cambio, donde prime la expresión y el impacto.
PROGRAMA DE ACCIÓN
Rechazar el vacío: Nos negamos a ser simples decoradores de mensajes vacíos. No aceptaremos proyectos que reduzcan nuestra labor a lo superficial y sin propósito.
Educar y empoderar: Educaremos a nuestros clientes y a la industria sobre el verdadero valor del diseño, su proceso y su impacto. Mostraremos que el diseño va más allá de la apariencia, que es una fuerza estratégica y creativa que puede impulsar el cambio.
Crear con intención: Crearemos piezas que sean parte de algo más grande, que cuenten historias, que resuelvan problemas de manera significativa y coherente. No diseñamos para llenar espacios, diseñamos para llenar necesidades y aspiraciones.
Construir comunidad: Nos uniremos para compartir conocimientos, experiencias, y soluciones. No competimos entre nosotros, colaboramos para fortalecer nuestra voz en un mercado que necesita entender nuestro valor real.
- Defender la autenticidad: Lucharemos contra la producción en masa de contenido “bonito” pero sin alma. Abogamos por el diseño auténtico, que nace del proceso, la investigación, la empatía y la innovación.
FORMA DE COMUNICACIÓN
Nuestro manifiesto es directo, honesto, y provocador. Nos alejamos de las palabras vacías y las frases hechas que buscan complacer sin profundidad. Nos comunicamos con claridad, sin miedo a exponer lo que el diseño realmente representa. Somos disruptivos en nuestro mensaje, para romper con las percepciones erróneas y limitantes.
Basta de menospreciar el diseño. Dejemos de ser vistos como "el delivery de piezas" y empecemos a ser reconocidos como lo que somos: creadores de soluciones, constructores de experiencias, y agentes de cambio.
Hoy declaramos nuestra independencia del diseño vacío y superficial.
Hoy proclamamos la desautomatización del diseñador.
Hoy reviviremos el proceso.
Hoy.
A partir de nuestro problema detonante, que en su momento nombramos “el rol del diseñador en el mercado laboral actual”, planteamos ciertas máximas o tomamos decisiones de acción frente a esta problemática: dónde decidimos pararnos respecto a la situación y qué podemos hacer para modificarla.
Para debatir con el tema, en el grupo nos pusimos de acuerdo con el manifiesto desde el momento que lo iniciamos, porque cada uno tenía un conocimiento de a donde queríamos llevar el tema, nuestro manifiesto fue muy activista, y nos emocionó poder hacerlo en conjunto, porque hablamos por todas esas voces que callan y pasan por este mismo problema.
Firmas:
Valentina Ciancio
Marisol Chen
Daniel Trujillo
Victoria Boggon
Joaquin García
Isabel ochoa
Carmela Vazquez Durrieu


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