Clase 6, Carmela vazquez

 Nunca había pensado que diseñar podía involucrar tantos modos diferentes de pensar al mismo tiempo. Hoy, además de reflexionar sobre nuestro recorrido en la materia, nos metimos de lleno en este modelo de "modos de pensar",profundizamos en los modelos de pensamiento, y la verdad es que me cuestione un montón de cosas sobre cómo funciona mi proceso creativo. Lo interesante fue darme cuenta de que el diseño no solo es una cuestión técnica o estética, sino que involucra capas de pensamiento que van desde lo corporal hasta lo abstracto, pasando por lo económico y lo político. Todo eso se mezcla para dar forma a lo que entendemos como “diseño".

Algo que me resultó súper interesante es cómo empezamos idealizando no solo a los demás, sino a nosotros mismos, basándonos en ideas preconcebidas. Con el tiempo, eso se fue volviendo más concreto: convertimos esas ideas en algo tangible, les asignamos roles y empezamos a entender cómo nos insertamos en el proceso de diseño. También hablamos de la importancia del lenguaje, cómo afecta a nuestras decisiones, y analizamos los referentes que usamos. Es increíble cómo, al ser conscientes de esos referentes, podemos ordenarlos y hacer que todo tenga más sentido. De alguna manera, todo este proceso de reflexión nos llevó a cuestionarnos mucho más.

Hay ocho tipos de pensamientos dominantes: Corporal, Manual, Técnico, Abstracto, Espacial, Rítmico-musical, Místico y Concreto. Lo que más me llamó la atención es cómo cada uno de estos tipos de pensamiento juega un papel diferente en el diseño. Por ejemplo, el pensamiento corporal y el manual son automáticos en muchos casos, como cuando escribo sin pensarlo o cuando mi cuerpo realiza funciones básicas. En cambio, el pensamiento técnico implica una relación más consciente entre una herramienta y su uso, mientras que el pensamiento abstracto está más vinculado a la ciencia, a lo objetivo. En el otro extremo está el pensamiento concreto, que es mucho más subjetivo y artístico.

Lo que me parece clave de este modelo es que no se trata de elegir un solo tipo de pensamiento, sino de moverse en el medio de todos ellos. Como diseñadora, siento que estoy constantemente en esa mezcla, entre lo técnico y lo artístico, entre lo abstracto y lo concreto. Y lo mejor es que no es una lucha, sino una oportunidad de aprovechar lo mejor de cada uno.

Durante la clase, nos pidieron que construyéramos nuestro propio modelo gráfico de cómo pensamos. Trabajamos en grupo y fue muy interesante ver cómo cada uno aportaba algo diferente. Lo que más me gustó fue cuando empezamos a expandir el modelo original. Además de los ocho tipos de pensamientos, agregamos el "pensamiento económico" y el "pensamiento político". El pensamiento económico, por ejemplo, lo relacionamos con el presupuesto de un proyecto, porque muchas veces tenemos que ajustar nuestras ideas a lo que realmente podemos pagar. Y el pensamiento político surgió al darnos cuenta de que nuestros valores, creencias y contextos sociales también influyen en el diseño. No es solo técnica o creatividad pura, sino que todo lo que somos y en lo que creemos afecta lo que hacemos.

Este ejercicio de construir el modelo me ayudó a ver con más claridad cómo interactúan estos pensamientos. Por ejemplo, en mi grupo coincidimos en que a veces salir a caminar puede ser la mejor forma de despejar la mente y volver con ideas nuevas. Algo tan simple como eso combina el pensamiento corporal y el manual, pero también impacta en lo creativo. También hablamos de cómo los referentes influyen en nuestras ideas, ubicando la inspiración muy cerca del pensamiento concreto, porque es ahí donde se materializan las ideas más creativas.

Después de compartir nuestro modelo con los profesores, nos sugirieron romper con el formato circular del modelo original. Al final, agregamos nuestras propias categorías, y fue ahí donde el pensamiento económico y político cobraron más relevancia. Nos dimos cuenta de que diseñar no solo se trata de resolver un problema técnico, sino también de navegar por todos estos factores externos que condicionan nuestras decisiones.

En conclusión, lo que me llevo de esta clase es que el diseño es mucho más que combinar elementos estéticos. Está influido por una serie de pensamientos y decisiones que abarcan desde lo más técnico hasta lo más personal. Comprendí que mi proceso creativo no es lineal, sino que se alimenta de distintas fuentes de pensamiento que, al combinarse, permiten que surjan ideas más complejas y auténticas. Me encanta cómo cada uno de nosotros aporta algo único, y cómo el diseño se convierte en una forma de reflejar nuestras experiencias y valores. Siento que esta reflexión me ayudó a entender mejor mi proceso y a darle más valor a cada decisión que tomo como diseñadora.

  • Positivo: tiene un incapie para reflexionar y entrar en razón.
  • Ampliar: faltaria ampliar contenido, opiniones y preguntas. 
  • Conclución: poner un poco mas de empeño y utilizar la reflexión y la opiniones, eso va a ayudarte para desarrolar mejor los comceptos. 
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Marisol Chen 

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