Tomando una posición clara...

Y acá llegamos a una nueva jornada heurística que prometía a mi parecer, seguir nutriendo aquel proceso que comenzó ya hace un par de meses pero que, en realidad, ha estado presente desde hace mucho más, solo que ahora podemos analizarlo con mayor claridad… “Posición”, palabra clave que nos esboza múltiples sentidos, pero que, en nuestro campo, se entiende a cómo el sujeto se posiciona ante una determinada situación, en un contexto y circunstancias determinadas.


En este sentido, la idea de que a veces no se puede ser neutral y se debe adoptar una posición, está relacionada con el otro tema principal el día de hoy que es los Manifiestos. Estos son “la máxima expresión de una ideología naciente que aspira a ser dominante”, aspira a serlo, porque el sujeto o los sujetos que plantean un manifiesto se posicionan contundentemente ante un problema detonante (discurso dominante) que los atraviesa significativamente en un contexto determinado.

Lo esencial de un manifiesto es la clara interpretación de los siguientes aspectos: Doctrina / Sentido, Propósitos, Forma de comunicación y Programa de acción. Debe ser clara su posición, su planteamiento, el qué quiere manifestar y a quién. Existen numerosos ejemplos, uno de ellos el Manifiesto Surrealista de André Breton publicado en 1924, el cual propone una doctrina basada en la liberación del subconsciente y la imaginación como medio para alcanzar una realidad superior, en la que el sueño y la vigilia convergen. Su propósito central es desafiar las convenciones racionalistas y morales de la sociedad, impulsando la libertad individual y la exploración de lo irracional y lo onírico. La comunicación surrealista es provocadora y simbólica, utilizando imágenes y asociaciones libres para expresar pensamientos profundos e inexplorados. Su programa de acción incluye la práctica del "automatismo psíquico", que busca la creación sin intervención de la razón, promoviendo así la pureza de los pensamientos inconscientes como medio de transformación cultural y artística.

De esta forma, teniendo en cuenta cómo se compone y funciona un manifiesto, propongo el siguiente en base a un problema detonante personal, no sin antes contextualizar un poco. El diseño gráfico contemporáneo enfrenta un desafío crucial: cómo crear identidades institucionales y de marca que no solo representen a sus organizaciones, sino que lo hagan desde un lugar único, provocador y memorable. Frente a la proliferación de diseños uniformes y repetitivos, la necesidad de una identidad disruptiva se vuelve ineludible. Este manifiesto aborda el problema detonante de diseñar para la disrupción: la búsqueda de una propuesta que contraste con lo tradicional y lo común, y que transforme a cada marca en un agente de cambio. Esta es la exigencia que moviliza al diseñador, lo motiva a explorar sin descanso, y lo desafía a responder con creatividad e innovación.

Manifiesto del Diseño Disruptivo en Identidad Institucional

Doctrina
Creemos que el diseño de identidad institucional no es solo una representación visual, es una declaración de principios, una expresión de la esencia de una organización. En este sentido, una identidad verdaderamente disruptiva debe rechazar las convenciones que limitan la creatividad y deben concebirse como un espacio para la expresión de lo único y lo inesperado. Nuestra doctrina se centra en el poder del diseño para transformar la percepción y abrir posibilidades, estableciendo conexiones emocionales, memorables y relevantes. La disrupción es nuestra convicción y, más que un estilo, es un acto de resistencia a lo común.

Propósito
Nuestro propósito es trascender lo decorativo y utilitario para dar vida a propuestas que resuenen, desafíen y cuestionen. Nos proponemos diseñar identidades que sean catalizadores de una visión propia y contundente, que proyecten un mensaje claro y fuerte, reflejando los valores auténticos de la marca o institución. Queremos que cada identidad disruptiva sea una experiencia que deje huella, que provoque emociones y reacciones, que no se pierda en el ruido de lo estándar y que, en cambio, sea una invitación a explorar y participar en una nueva forma de ver el mundo.

Forma de Comunicación
Nos expresamos a través de una comunicación audaz, que explora el lenguaje visual desde lo inesperado, lo contrastante y lo memorable. Nos alejamos de lo predecible y abrazamos la espontaneidad y la sorpresa. En nuestro diseño, los elementos se convierten en símbolos de una postura radical frente al mercado, rompiendo esquemas preestablecidos y cuestionando lo convencional. Nuestro estilo visual es una provocación, una forma de despertar la curiosidad y el diálogo, y es, en cada trazo y composición, un reflejo de la esencia disruptiva de la marca.

Programa de Acción
Nos comprometemos a actuar con visión y valentía, abordando cada proyecto de identidad desde un enfoque de descubrimiento y experimentación. Este proceso implica: Exploración profunda de la esencia de cada marca para encontrar los elementos que la hagan única y audaz. Investigación de tendencias y referencias, no para seguirlas, sino para desafiarlas y construir una propuesta que sea a la vez contemporánea y trascendental. Experimentación y libertad creativa en cada fase del diseño, sin miedo a romper normas y a alejarnos de lo conocido. Iteración constante y apertura a la transformación, para asegurar que la identidad responda a la visión disruptiva deseada y sea un verdadero reflejo de su propósito. Evaluación del impacto de cada diseño, buscando no solo la satisfacción estética, sino el cumplimiento de la promesa de cambio y la creación de una huella duradera en la percepción del público.

Con este manifiesto, reafirmamos nuestra convicción de que el diseño disruptivo no es una opción más, sino una necesidad urgente para quienes buscan marcar una diferencia real. Nos posicionamos como defensores de lo distinto, creyentes en el poder de lo auténtico y comprometidos con la creación de identidades que hablen, inspiren y trasciendan.

Ante todo este planteamiento entorno a la Posición y los Manifiestos, considero pertinente preguntarse: ¿Acaso no es necesario tomar una postura clara para provocar el cambio que se desea? ¿Cómo puede un manifiesto impactar si no se opone a las estructuras que busca transformar? ¿No es precisamente el posicionamiento radical lo que convierte a un manifiesto en un motor de cambio?

Comentarios