Clase 11 || Isabel Ochoa

 Clase 11: juego social.

Abrimos con una nueva teórica en clase. La teoría se llamaba juego social. En síntesis, a lo que llegué con mi conclusión personal, es que nosotros somos actores mutables. Manejamos un rol particular, pero a veces nos convertimos en mediadores dependiendo de la situación en la que estemos. Somos actores, somos mediadores, somos diseñadores gráficos. Nos movemos en un ambiente determinado y nos movemos entre las estructuras de comunicación y de poder.
Este sistema se ve afectado por algunas características: la interdependencia, interacción, simultaneidad e historicidad. Aparte, cada individuo tiene su respectiva capacidad de acción, flujo de actividad y se mueve en base a determinadas reglas.


Con todo esto dicho, luego pasamos a imaginarnos situaciones de la vida laboral donde nos veamos afectados por este sistema de juego social ¿Como podríamos inventar algo cuando yo aún no trabajo de diseño? El asunto en cuestión se me hizo complicado al inicio. Pero luego cuando empezamos a barajar nuestras opciones todos tuvimos una serie de preguntas muy similares. La que coincidió principalmente fue: ¿Cómo puedo confiar en el otro a la hora de delegar tareas? ¿Cómo puedo no verme afectado por la interdependencia y la simultaneidad?

El rol del diseñador gráfico inevitablemente debe estar integrado en un equipo ¿Por qué? Porque el ámbito de diseño es muy abarcativo, y no puede hacer todo una misma persona. Por lo visto, esto era una cuestión que afectó también al grupo 11. Porque cuando nos trajeron su pregunta era masomenos la misma. El fundamento detrás del porqué de la cuestión era bastante obvio: Todos hemos estado en un equipo. Inevitablemente en 5, 6 o 7 años de carrera tenes que hacer un equipo. Todos conocemos esa sensación de bronca y dolor cuando tienes que encender la computadora a las 11 de la noche porque nadie se puso a escribir lo que correspondía a la entrega al día siguiente, por más que uno mismo ya haya puesto su parte. Y yo digo, pienso (y existo, como para darle veracidad a mi persona y no pensar que voy a desaparecer) ¿Cuál era la respuesta? Estuvimos debatiendo al respecto en clase. Llegamos a la conclusión que delegar es como tirarse a una pileta sin saber su contenido: puede estar llena de agua, como puede estar vacía. 

En determinado caso, se puede achicar el riesgo si conocemos a la persona con la que vamos a trabajar. Si sabemos cómo se maneja y cómo interactúa respecto a las responsabilidades, podemos llegar a un acuerdo mutuo de trabajo.

Pero ¿Qué hacemos en caso de que sea un desconocido? ¿Qué hacemos si es una persona que no conocemos? El riesgo es un 50/50: puede salir bien, una persona con la que se pueda dialogar y poner los conocimientos en conjunto para satisfacer una necesidad; así como puede salir mal. Puede ser una persona que ante la falta de empatía y la irresponsabilidad no pueda o quiera hacer su trabajo, y nos deje toda la responsabilidad a nosotros.


El diseñador gráfico cubre necesidades. Pero un equipo de trabajo puede cubrir más todavía, al poder abarcar más tareas en común. Es como la mamadera vs la teta de la madre para la criatura. Puedo apreciar ese paralelismo. Cada integrante de un equipo está pensado para cubrir determinado rol, y satisfacer una necesidad diferente (por ejemplo: no es lo mismo un diseñador especializado en editorial que un diseñador de UX, o de programación, o de motion graphics. Todo depende de la necesidad a cubrir de cada proyecto). Nuestro objetivo será satisfacer las necesidades de nuestro cliente. 

Pero nosotros también como personas tenemos ciertas satisfacciones. A mi me gusta que me paguen por hacer un proyecto, pero también quiero hacer lo que se me da la gana (sin que el financista me venga a apretar porque no le gustó tal aspecto de mi logo), o porque el promotor de la idea a realizar no concuerda con cierto aspecto de lo que he creado.

Cuestión: aquí podemos retomar la figura del mediador. Al haber un conflicto de intereses es necesario negociar y evaluar con los otros actores para llegar a un punto en común. Ya que cada uno tiene su capacidad para la acción y un determinado flujo de actividades.


Comentarios