El viaje de las resonancias...

Volviendo a una instancia cada vez más consciente, reingresa en escena aquel cuadro de Manfred Maxneff sobre las Necesidades, dejando clara nuevamente, la diferencia con los Satisfactores. El Sentido, noción clave que permite el entendimiento y el posicionamiento, es la base de nuestra interpretación y posterior accionar, y es esencialmente importante en nosotros, ya que tenemos que poder posicionarnos ante problemáticas de diseño. Esto permite también la resonancia. Tal como la clase anterior, aparece la palabra Viaje, los viajes están fuertemente relacionados con las resonancias y en ellos existe una búsqueda, la no alienación. “Las experiencias resonantes siempre convergen con nuestros mapas cognitivos y evaluativos” nos enseñaba Gastón Breyer. Es decir, aquellas vivencias o aprendizajes que realmente nos impactan se alinean y se integran con nuestros conocimientos y valores, reforzando o transformando nuestra forma de entender el mundo y de tomar decisiones. Esto sugiere que el aprendizaje más significativo es aquel que logra conectar profundamente con nuestras percepciones y creencias, facilitando un cambio real en nuestra forma de pensar y actuar.


Personalmente considero que la música nos transforma, y contribuye en nuestros procesos sin importar lo distinto que sean. Así, luego de la charla teórica, se hizo el espacio de dinámicas de taller, específicamente sobre la Resonancia. Cerrar lo ojos, centrarse, escuchar la música con atención, silencio, fueron los elementos que propiciaron múltiples escrituras libres después de cada melodía, escrituras que comparto a continuación:

Parte 1

Música 1 – “Ritmo cambiante, desacelerado, punzante, resonante. Se hizo presente de repente. Inesperado parecía y sucede sin precedentes. Incorporo la escucha profunda. La interpretación inequívoca de lo que percibo. No hay vuelta atrás, hay un silencio. Nos conmueve, nos hace reflexionar y admirar lo vivido, es interesante.”

Música 2 – Llanto sombrío, calma, tensión. Misterioso puede llegar a ser. Incertidumbre. Expectativa. Análisis. Pienso. Proyecto. Visualizo. Materializo. Concreto. A una respuesta se ha dado lugar.

Música 3 – Coincidimos en paz, calma y quietud. Indirectamente se abre el camino. Una posibilidad. Es así como funciona. Al menos hasta ahora. Confiamos en el proceso, todo saldrá bien. Inmersos ya estamos y vendrá un renacer. Incorporo lo aprendido, lo aplico a lo futuramente hecho. El sentido se irá construyendo.

Parte 2

Momento 1 – Este es mi momento. Acá estoy a gusto. No cuestiono. No reformulo. Simplemente soy. El silencio compensa. Un instante para pensar nos enriquece. Vienen imágenes. Resuenan voces conocidas. Los saludo e integro. Es como revivir experiencias. En algo me convertí. En algo más me convertiré. Lo visto y reflexionado intervienen en el proceso, tanto presente como futuro. Así debe ser, así ha sido y así será.

Momento 2 – Abrazo al error. No soy perfecto, pero intento ser mejor. Esto se trata de un viaje, un aprendizaje, ver, escuchar, entender. Es el pensamiento el que logra articular los elementos. Con ellos se compone. Sea un diseño o aspectos fundamentales de la vida. Del mundo soy y a él quiero aportar. Bienvenido sea el camino que estamos por construir.
 
Toda esta dinámica a su vez, nos hace reflexionar sobre nuestro lugar en la FADU, la cual elaboramos en grupo y consiste en: “El lugar que ocupamos es antitético. Por un lado, sólido, tangible, cerrado y por otro blando, intangible, abierto. Es incertidumbre y certidumbre. Teórica y práctica. Nuestra esencia como personas está definida, pero nos adaptamos a las circunstancias. Nuestro lugar en la FADU implica una identidad adaptable, cambiante. Nos atraviesa y reforma. Lo individual se vuelve a la comunidad. Lo colectivo nos hace unidad. Lo que hacemos y la forma en que lo hacemos construye nuestro lugar, y ese lugar es la FADU, toda la FADU.”

De esta forma, no podemos dejar de lado la resonancia, la cual es especialmente significativa. La resonancia es ese fenómeno en el que una idea, experiencia o aprendizaje conecta profundamente con nuestras emociones, valores y conocimientos, dejando una huella duradera. No es simplemente entender algo, sino sentirlo y hacerlo parte de nosotros, logrando que cobre vida y sentido en nuestro propio marco de referencia. La resonancia transforma el aprendizaje en algo personal y relevante, despertando motivación y autenticidad en nuestras acciones. Al resonar, una idea no solo informa, sino que reconfigura nuestra perspectiva, impulsándonos a actuar y a pensar de formas nuevas y significativas. 

Resonar no solo implica comprensión, sino una alineación de nuestras acciones con un sentido personal y auténtico. En la FADU, esto se manifiesta en una identidad colectiva adaptable y enriquecida, donde lo individual se une a lo comunitario y el diseño cobra vida como un viaje continuo de transformación.

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